Incongruencias que cuestan la vida

27.11.2017

Como ya todos los alumnos de la PFLC sabemos, recientemente han ocurrido catástrofes naturales en el país; por ende, decidimos crear conciencia y ayudar a aquellos que necesitan el apoyo: mandando comida, artículos de higiene, medicamentos básicos, ropa, entre otras cosas.

Como consecuencia de lo ocurrido, se implementaron con más vigor los simulacros de los sismos, en los cuales el procedimiento es el siguiente: salir caminando con calma del salón, dirigirnos con las manos en la cabeza, sin gritar ni empujar, a la cancha de futbol Americano, donde caben los 2500 alumnos que se encuentren tanto en el turno matutino como vespertino.

Desde hace aproximadamente dos semestres he notado que, para que los alumnos no ingresen a la gradas, se tienen cerradas dos de las tres entradas hacia la cancha; por consiguiente, en una catástrofe natural ocurrida, 2500 alumnos tendrían que pasar por una entrada de 3 metros de ancho que se encuentra a la mitad de un angosto y largo pasillo, ubicado entre el edificio 4 y la cancha, no solo provocando accidentes al empujarse, sino haciendo casi imposible que todos los alumnos lleguen a tiempo para estar a salvo. La pregunta es...¿por qué mantener cerradas estas entradas?


Durante la clase de Educación Física, a los alumnos se nos prohíbe ingresar a la gradas, probablemente para evitar el deterioro de esa área, o ahorrar interrupciones al entrenamientos de los deportistas. Se entiende, y claro que esto lo ha notado más de un alumno, habiendo decidido no hablar al respecto.

De cualquier manera, aconsejaría tener más de un acceso abierto a los alumnos: es de resaltar, por si fuera poco, que las dos entradas laterales son mucho más grandes y accesibles. Sería idóneo, incluso, colocar letreros que aclaren la prohibición de la entrada a menos que sea necesarioㅡde requerirlo así, hasta podrían aplicar sancionesㅡ; de esta forma, estaríamos a salvo y el área se mantendría en buenas condiciones.

Por último, pero no menos importante: es recomendable que cada alumno, por su cuenta, investigue la manera más segura de evacuación en caso de un siniestro, y haga pública su opinión a la directora del consejo estudiantil. Recordemos que, cuando se trata de estar a salvo, más vale estar preparados.

Por Adamaris Guzmán. 

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